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Santiago Peña dimite en Paraguay en plena crisis de Ueno Bank

El presidente paraguayo renunció este jueves tras la intervención de Ueno Bank y con un juicio político ya aprobado en la Cámara de Diputados. Ahora el Senado debe decidir si acepta la dimisión o mantiene el proceso.

Redacción ·
"Thank you to President Santiago Peña and the people of Paraguay for standing against Maduro’s evil regime and with the people of Venezuela calling for freedom."
Foto: Senator Rick Scott Press Office · Public domain

Santiago Peña presentó este jueves su dimisión como presidente de Paraguay en medio de la crisis provocada por la intervención de Ueno Bank, un banco digital cuya situación ha desatado una fuerte sacudida política e institucional en el país.

La salida de Peña se produjo después de que la Cámara de Diputados aprobara por unanimidad el juicio político contra el jefe del Estado. El siguiente paso corresponde al Senado, que deberá decidir si acepta la renuncia o si continúa con el procedimiento. Si la Cámara Alta opta por seguir adelante y no da por válida la dimisión, Peña podría perder los fueros.

La crisis gira en torno a Ueno Bank, cuya intervención abrió un escenario de máxima tensión. Distintas informaciones coinciden en que la entidad sufría una grave crisis de liquidez y que su cierre o intervención dejó temporalmente a millones de depositantes sin acceso a su dinero, entre ellos pensionistas. También se señala que el banco administraba 850 millones de dólares de dinero público.

Además, una de las informaciones sostiene que Peña tenía intereses en la entidad intervenida, en un contexto en el que la presión política se aceleró por los preparativos de un posible juicio político. La combinación entre el colapso de acceso a los depósitos, el alcance del dinero público gestionado por la entidad y la respuesta del Congreso acabó precipitando la renuncia del presidente.

La dimisión no cierra por sí sola la crisis. La decisión del Senado será determinante para aclarar si el proceso político termina con la salida formal del mandatario o si se adentra en una fase de mayores consecuencias institucionales para el ya expresidente.

La caída de Peña vuelve a mostrar el enorme coste político que puede acarrear una crisis financiera cuando alcanza a millones de ciudadanos y salpica al poder. La defensa del Estado de derecho exige que el Senado actúe con transparencia y que se depuren todas las responsabilidades políticas que correspondan, especialmente cuando hay dinero público comprometido y ahorradores afectados.

Imagen: Senator Rick Scott Press Office · Public domain