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El euríbor baja, pero la cuota hipotecaria ya supera los 850 euros

El indicador hipotecario consolida su tendencia a la baja y deja la media mensual en el 3,302%. Pese a ello, el esfuerzo para pagar una hipoteca sigue al alza y ya rebasa el 35% del sueldo medio.

Redacción ·

El euríbor mantiene en noviembre una trayectoria descendente y la media mensual se sitúa en el 3,302%, una referencia clave para miles de familias con hipotecas variables. La bajada del índice supone un alivio potencial para futuras revisiones, aunque no cambia de momento la presión que soportan quienes acceden ahora a una vivienda financiada.

La cuota media de las nuevas hipotecas ya supera los 850 euros mensuales, impulsada por el encarecimiento de la vivienda y también por el nivel de los tipos de interés. Ese recibo absorbe ya más del 35% del salario medio, una proporción que refleja el creciente esfuerzo exigido a los hogares para comprar casa.

Los préstamos hipotecarios para adquisición de vivienda se están firmando de media al 3,15%, de acuerdo con los datos de los registradores. Al mismo tiempo, la oferta comercial de hipotecas fijas arranca en noviembre en un 2,55% TIN en una de las propuestas del mercado, mientras que la TAE más baja entre una selección de diez ofertas se sitúa en el 3,42%. En esa misma comparativa, otra entidad aplica un 2,7%.

La fotografía actual deja así un mercado con señales mixtas. Por un lado, el principal índice de referencia se enfría. Por otro, la combinación de precios elevados de la vivienda y financiación todavía cara mantiene muy alta la barrera de entrada para los compradores, incluso con productos fijos que ofrecen algo más de certidumbre sobre el coste final del préstamo.

En la práctica, la ventaja de una hipoteca fija es que el interés pactado al firmar se mantiene igual hasta el último recibo, incluso en plazos de 25 o 30 años. Esa estabilidad gana atractivo en un contexto en el que muchas familias priorizan seguridad frente a posibles oscilaciones futuras, aunque el nivel de las cuotas siga siendo exigente.

La bajada del euríbor es una señal positiva, pero no basta para corregir el problema de fondo: el acceso a la vivienda sigue tensionado y la carga hipotecaria continúa disparada para el salario medio. Mientras el coste de comprar casa siga exigiendo más de un tercio del sueldo, la mejora del índice será insuficiente para devolver oxígeno real a las familias y para reactivar con normalidad el mercado residencial.