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El PSOE convierte la salida de Puente en eje de su remontada electoral

La dirección socialista reordena su campaña tras la dimisión de Óscar Puente y busca explotar el mensaje de asunción de responsabilidades. El partido prepara además una ofensiva contra Feijóo por su respaldo a Mazón y pone el foco en los servicios públicos.

Redacción ·
El alcalde de Valladolid, en la Seminci 2015
Foto: Ruben Ortega · CC BY-SA 4.0

El PSOE ha decidido dar un giro a su estrategia electoral tras la dimisión de Óscar Puente como ministro de Transportes, una salida que en el partido se interpreta como un movimiento obligado después de dos catástrofes ferroviarias en un solo año y, al mismo tiempo, como una oportunidad para relanzar la campaña. La dirección socialista mantuvo este miércoles una reunión para ajustar de nuevo su hoja de ruta, con la vista puesta en la vuelta a los mítines prevista para este viernes en Valencia.

En el partido, distintos cargos han recibido la dimisión con alivio y confían en que sirva para remontar. La dirección pretende presentar este episodio como una prueba de asunción de responsabilidades políticas y ha hecho suyo el argumento de que no todos actúan igual ante una crisis. Esa idea enlaza con la intención de explotar durante la campaña la defensa que Alberto Núñez Feijóo ha hecho de Carlos Mazón.

“No todos somos iguales”.

Los socialistas también quieren apoyarse en la llamada lección política de Puente y en la derrota de Donald Trump para reorientar su discurso. El partido prepara una campaña más centrada en la defensa de los servicios públicos frente a los recortes en Estados Unidos, al tiempo que busca abrir un nuevo frente político contra el PP por su posición en la Comunidad Valenciana.

En paralelo, el frente ferroviario cambia de manos dentro del Gobierno y recaerá en Carlos Cuerpo, al que se carga con esa carpeta en plena fase de reordenación del mensaje electoral. La salida de Puente se produce en un momento en el que el PSOE trata de retomar la iniciativa y de convertir una crisis de gestión en una palanca política para movilizar a su electorado.

La maniobra pasa por combinar dos mensajes: reivindicar la dimisión como ejemplo de responsabilidad y convertir en munición electoral la respuesta del PP en otros escenarios. Con ese enfoque, los socialistas aspiran a llegar al arranque de los próximos actos con un relato renovado y con nuevos ejes de confrontación.

La operación evidencia que el PSOE intenta rentabilizar políticamente una dimisión forzada por una grave crisis en Transportes. El problema para los socialistas es que la campaña del “ejemplo” llega después de dos catástrofes ferroviarias en un año, un balance que sitúa el foco en la gestión y no solo en el relato. Convertir una salida del Gobierno en eslogan puede dar oxígeno a corto plazo, pero también subraya el desgaste de un Ejecutivo que vuelve a fiarlo todo a la táctica electoral.

Imagen: Ruben Ortega · CC BY-SA 4.0