Intel se hunde y la factura de la IA golpea a las tecnológicas
Intel llegó a desplomarse hasta un 30% tras perder 11.441 millones de dólares en nueve meses. El castigo bursátil se extendió a otras grandes tecnológicas en un mercado que ya penaliza el gasto masivo en inteligencia artificial.

La presión sobre las grandes tecnológicas se intensificó este jueves y viernes con Intel como uno de los principales focos del castigo bursátil. Según 20minutos, la compañía llegó a desplomarse hasta un 30% después de comunicar unas pérdidas de 11.441 millones de dólares en los nueve primeros meses del año. La corrección se produjo además en un contexto de creciente desconfianza del mercado hacia el fuerte desembolso que las empresas están realizando en inteligencia artificial.
El director financiero de Intel, David Zinsner, advirtió de que la debilidad del negocio tradicional seguirá pesando sobre el grupo. En palabras recogidas por 20minutos, la empresa prevé que la debilidad en ordenadores personales continúe al menos durante los próximos meses.
«la desaceleración del mercado de PC continuará al menos durante la primera mitad del próximo año».
El ajuste no se limitó a Intel. El Mundo señala que la matriz de Google llegó a perder medio billón de dólares de valor en una sola sesión después de quemar 9.100 millones de caja en el trimestre. El mismo diario añade que Amazon e Intel prolongaron las caídas este viernes en un mercado que, según ese medio, ha dejado de premiar el gasto en inteligencia artificial.
El deterioro del clima inversor también se dejó sentir en Europa. Europa Press informa de que el Ibex 35 cerró octubre con un descenso mensual del 3,90%, hasta los 18.652,90 puntos, su peor cierre desde marzo. La agencia sitúa entre los factores de ese retroceso las caídas de las tecnológicas, el repunte de los rendimientos de la deuda soberana y las últimas reuniones de política monetaria.
La corrección de octubre refleja un cambio de tono en los mercados: las expectativas sobre el potencial de la inteligencia artificial siguen presentes, pero los inversores están poniendo el foco en el coste inmediato de esa apuesta, en la quema de caja y en la capacidad real de transformar ese gasto en beneficios.
La sesión deja una lección clara para los mercados: el relato de la inteligencia artificial ya no basta por sí solo si detrás no aparecen resultados y disciplina financiera. Cuando el dinero deja de ser barato y sube la exigencia del inversor, las compañías que prometen revolución tecnológica pero multiplican el gasto quedan mucho más expuestas al castigo bursátil.
Imagen: Mister rf · CC BY-SA 4.0
