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La economía española se frena al 0,6% en verano

El PIB avanzó un 0,6% en el tercer trimestre, una décima menos que en primavera, aunque elevó su tasa interanual al 2,7%. El crecimiento se sostuvo sobre todo en la demanda interna, con el consumo y el gasto público como principales apoyos.

Redacción ·

La economía española moderó su ritmo de crecimiento en el tercer trimestre del año. Entre julio y septiembre, el producto interior bruto avanzó un 0,6%, una décima menos que en el trimestre anterior, según recogen las informaciones publicadas este jueves a partir de los datos macroeconómicos conocidos.

Pese a esa desaceleración trimestral, el avance interanual del PIB se situó en el 2,7%, lo que supone una aceleración frente al mismo periodo del año anterior. Los distintos medios coinciden en esa doble lectura: una economía que sigue creciendo, pero con señales de enfriamiento respecto a la primavera.

El principal sostén de la actividad volvió a ser la demanda interna. Según ABC, aportó cinco décimas al crecimiento trimestral, mientras que el sector exterior contribuyó con una décima. El País subraya que el impulso llegó del consumo y del gasto público, mientras que 20minutos señala una pérdida de fuerza del consumo y la inversión, aunque sin impedir que el PIB mantuviera el terreno positivo.

Las fuentes consultadas no reflejan discrepancias en las cifras principales: el 0,6% de crecimiento trimestral y el 2,7% en tasa interanual. Sí ponen el acento en matices distintos sobre la composición del avance. ABC destaca el peso de la demanda interna frente al sector exterior; El País incide en el papel del consumo y del gasto público; y 20minutos remarca el debilitamiento del consumo y de la inversión como señal de una economía menos dinámica que en el trimestre precedente.

En conjunto, los datos del verano dibujan una economía que mantiene el crecimiento, pero que lo hace a menor velocidad que unos meses antes. La evolución del consumo, la inversión y la aportación del sector público aparecen como claves para interpretar un trimestre con señales mixtas: mejora en comparación interanual y moderación en la comparación trimestral.

La fotografía que dejan estos datos es la de un crecimiento que aguanta, pero cada vez más apoyado en palancas internas y, según una de las fuentes, en el gasto público. Eso exige prudencia: crecer no es lo mismo que crecer con bases sólidas. Cuando el consumo y la inversión pierden fuelle, la economía real empieza a mandar avisos que conviene no maquillar con triunfalismo político.