Los refugiados de Oleshki regresan tras años atrapados en la ocupación
Cientos de desplazados de la ciudad ucrania de Oleshki han llegado a territorio controlado por Kiev tras una operación coordinada con Moscú. Muchos relatan que sobrevivieron sin comida, agua ni electricidad durante años.

Varios cientos de desplazados procedentes de Oleshki, una ciudad ucrania ocupada por Rusia, han logrado llegar a territorio controlado por Ucrania después de pasar por Rusia y volar a Bielorrusia en una operación coordinada entre Kiev y Moscú, según informa El País. La BBC destaca que muchos de estos refugiados se han reunido con sus familias tras haber permanecido años atrapados en la zona ocupada.
Los testimonios recogidos por ambos medios describen una situación extrema de supervivencia. El País resume el relato de quienes apenas podían salir de casa y subsistían con lo poco que encontraban. La BBC señala que los habitantes de Oleshki se quedaron sin comida, agua ni electricidad, y que algunos recurrieron a cocinar hierbas de sus huertos para seguir adelante.
“Apenas salía de mi casa, no teníamos comida, solo unas alcachofas”
La operación de salida se ha producido tras un largo periodo en el que numerosos civiles permanecieron aislados en territorio ocupado. Aunque las dos informaciones coinciden en el retorno de cientos de evacuados y en las duras condiciones sufridas por la población, solo El País precisa el itinerario a través de Rusia y el vuelo posterior a Bielorrusia dentro de un dispositivo acordado entre ambas partes.
La BBC pone el foco en la dimensión humana del regreso, con reencuentros familiares después de años de separación. El País, por su parte, subraya el relato del infierno vivido por vecinos de Oleshki, marcado por el hambre, el encierro y la falta de suministros básicos.
La evacuación y la reunificación de estas familias retratan, ante todo, el coste humano de una guerra que castiga a la población civil durante años. Los hechos descritos por ambos medios muestran hasta qué punto la supervivencia cotidiana queda reducida a lo esencial cuando desaparecen la seguridad, los servicios básicos y la libertad de movimiento. Conviene no perder de vista esa realidad concreta, más allá de los discursos diplomáticos y la burocracia internacional que tantas veces llega tarde.
Imagen: Семен Воловник · CC BY-SA 4.0


