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Haley Stevens rompe con su partido y apoya al republicano Rogers en Michigan

La demócrata Haley Stevens ha decidido respaldar al republicano Mike Rogers en la carrera al Senado por Michigan tras perder las primarias frente a Abdul El-Sayed. Donald Trump ha celebrado la decisión a dos días de las midterms.

Redacción ·

La demócrata Haley Stevens ha anunciado su apoyo al candidato republicano Mike Rogers en las elecciones al Senado por Michigan, previstas en el marco de las midterms de Estados Unidos. La decisión llega después de que Stevens perdiera las primarias demócratas frente a Abdul El-Sayed, según recogen 20minutos, El País y El Mundo.

Los tres medios coinciden en que el respaldo de Stevens se produce tras una etapa de desencuentros con El-Sayed. El País subraya que en esas primarias los votantes se inclinaron por la opción progresista, mientras que 20minutos destaca que la derrota de Stevens precipitó su decisión de apoyar al rival republicano.

El beneficiado por ese giro es Mike Rogers, candidato republicano al Senado por Michigan. El apoyo de una figura demócrata a un aspirante del Partido Republicano ha sido interpretado por los medios citados como un nuevo síntoma de la tensión interna en el Partido Demócrata en ese Estado. El País señala que este movimiento ahonda en la crisis de la formación en Michigan, mientras que El Mundo enmarca estas disputas de última hora en los esfuerzos demócratas por movilizar la participación entre votantes negros y judíos en bastiones clave.

La reacción más destacada ha sido la de Donald Trump. Tanto 20minutos como El País recogen que el expresidente ha elogiado la decisión de Stevens y ha celebrado su valentía. Ese pronunciamiento se produce, según las informaciones citadas, a solo dos días de las elecciones.

Trump celebra la “valentía” de la tránsfuga.

Las fuentes consultadas no discrepan sobre el hecho central, aunque sí ponen el acento en aspectos distintos: 20minutos resalta la ruptura personal y política con El-Sayed; El País la presenta como una muestra de la fractura demócrata en Michigan; y El Mundo la sitúa en el contexto de la movilización electoral de los últimos días de campaña.

El episodio refleja una división interna de calado en el Partido Demócrata de Michigan en plena recta final electoral. Cuando una dirigente del partido opta por respaldar al adversario republicano tras unas primarias, la imagen que se proyecta es la de una organización incapaz de cerrar filas después de su propio proceso interno. Más allá de las afinidades ideológicas de cada bloque, el caso vuelve a mostrar el coste político de las fracturas en la izquierda cuando afloran en vísperas de una cita con las urnas.