Jamenei autoriza al Gobierno iraní a negociar sobre la guerra y Ormuz
El guía supremo de Irán ha dado margen al Gobierno para buscar una salida negociada al conflicto con Estados Unidos. Teherán mantiene contactos con Qatar y Pakistán sobre el fin de la guerra y la reapertura del estrecho de Ormuz.
El guía supremo de Irán, Alí Jamenei, ha concedido poderes al Gobierno iraní para negociar una posible salida a la guerra con Estados Unidos, según coinciden las informaciones publicadas este domingo por 20minutos y El Mundo. Ambos medios sitúan la decisión en un momento de intensificación de los contactos diplomáticos de Teherán con Qatar y Pakistán.
De acuerdo con las dos fuentes, esas consultas buscan abrir una vía para poner fin al conflicto y abordar la situación del estrecho de Ormuz, un punto clave para el tráfico marítimo de la región. 20minutos señala que los contactos están dirigidos también a la reapertura de Ormuz, mientras que El Mundo apunta a un posible acuerdo sobre ese enclave y a la reanudación de las negociaciones con Washington.
Las dos informaciones coinciden en que Irán explora una salida negociada, pero 20minutos añade un matiz relevante: Teherán advierte de que no aceptará una rendición impuesta por la fuerza. Ese elemento subraya que la apertura a una negociación no implica, según esa versión, una aceptación de condiciones impuestas unilateralmente.
La decisión atribuida a Jamenei supone dar cobertura política al Ejecutivo iraní para moverse en un terreno especialmente sensible, tanto por el choque con Estados Unidos como por el impacto estratégico de Ormuz. El estrecho es uno de los pasos marítimos más relevantes de la zona, por lo que cualquier avance o bloqueo en ese frente tiene una repercusión directa en la estabilidad regional.
Entre las dos fuentes no hay una contradicción de fondo sobre el hecho principal, aunque sí una diferencia de enfoque. Mientras 20minutos pone el acento en la negociación para el fin de la guerra con Estados Unidos y la reapertura del estrecho, El Mundo destaca la posibilidad de un acuerdo sobre Ormuz y la vuelta a las conversaciones con Washington.
La maniobra de Jamenei refleja que incluso un régimen que ha hecho de la confrontación una seña de identidad necesita canales de negociación cuando la presión escala y los equilibrios estratégicos se resienten. La apertura de Teherán no equivale a una desescalada garantizada, pero sí confirma que Ormuz sigue siendo una palanca de poder decisiva y que, en política internacional, la fortaleza también se mide por la capacidad de imponer condiciones en la mesa de negociación.


