Israel llega a las urnas con empate abierto y el voto joven en foco
Las encuestas sitúan a Yashar, el partido de Gadi Eisenkot, como primera fuerza, pero sin una mayoría clara para el bloque opositor. El voto árabe y unos 640.000 jóvenes que acuden por primera vez a las urnas aparecen como factores decisivos.

Israel afronta este martes unas elecciones marcadas por la máxima incertidumbre. Según el promedio de sondeos recogido por 20minutos, el partido más votado sería Yashar, liderado por Gadi Eisenkot, y el bloque centro-opositor sumaría más escaños que el campo de Benjamin Netanyahu, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta.
ABC subraya que el resultado se prevé muy ajustado en un país que llega a esta cita en un contexto radicalmente distinto al de 2022. El diario destaca que, tras el 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra de Gaza, el escenario geopolítico ha alterado las prioridades del electorado y ha elevado el peso de los bloques minoritarios en una contienda que puede resolverse por muy pocos escaños.
Entre esos factores de desequilibrio figura el voto árabe. Según ABC, se trata de un apoyo potencialmente decisivo, pero al mismo tiempo rechazado por parte de actores del tablero político israelí, lo que añade una dificultad extra a cualquier aritmética parlamentaria. Esa combinación complica la formación de mayorías estables incluso si uno de los bloques logra imponerse en votos.
Otro foco está en el relevo generacional. El Mundo señala que alrededor de 640.000 electores de entre 18 y 22 años tendrán la oportunidad de votar por primera vez y de influir en el rumbo político del país. El diario retrata una generación marcada por la experiencia de la guerra y de los refugios, y recoge el testimonio de jóvenes que identifican su voto con la posibilidad de un cambio de liderazgo.
«Votaré para que Bibi deje de ser primer ministro»
Ese voto primerizo, unido a un reparto muy fragmentado del Parlamento, puede resultar determinante en un escenario en el que las encuestas apuntan a una victoria insuficiente de la oposición para gobernar por sí sola. A pocas horas de la cita con las urnas, la clave no es solo quién gana, sino quién logra acercarse a una mayoría viable.
La elección israelí vuelve a poner sobre la mesa una lección habitual en democracias muy fragmentadas: ganar no siempre basta para gobernar. Cuando el tablero se parte en bloques y los apoyos decisivos son incómodos o rechazados, la estabilidad institucional se resiente. También el voto joven confirma que, en momentos de crisis de seguridad y desgaste del poder, puede convertirse en un factor de corrección del sistema más que en un simple relevo generacional.
- 20minutos: Netanyahu, en el alambre: lo que dicen las encuestas a pocas horas de las elecciones en Israel en las que Eisenkot puede sorprender
- ABC: Las claves electorales de Israel: resultado muy ajustado y un voto árabe decisivo pero rechazado
- El Mundo: De los refugios a las urnas, los jóvenes israelíes que votan por primera vez: «Votaré para que Bibi deje de ser primer ministro»
Imagen: UK Government · CC BY 2.0


