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Portugal desaloja las acampadas por la vivienda en Lisboa y Oporto

La Policía portuguesa intervino de madrugada en las plazas ocupadas por manifestantes en Lisboa y Oporto. El operativo se saldó con detenidos y heridos, según coinciden las informaciones publicadas por El Mundo y ABC.

Redacción ·
Guimarães Police Station
Foto: V.B.Speranza · CC BY-SA 4.0

La Policía portuguesa desalojó de madrugada los campamentos de protesta por la vivienda instalados en Lisboa y Oporto, en una actuación simultánea que, según ABC, comenzó pasadas las cuatro de la mañana después de varios avisos para que los manifestantes retiraran las tiendas. El diario señala que la intervención se produjo en las plazas de ambas ciudades y recuerda que una operación similar ya había tenido lugar una semana antes.

Según El Mundo, el desmantelamiento de los campamentos terminó con 13 personas detenidas. Ese mismo medio añade que al menos 13 agentes resultaron heridos por el lanzamiento de botellas, pintura y artefactos pirotécnicos, y que ocho de ellos tuvieron que ser trasladados al hospital.

ABC también informa de heridos tras la carga policial con porras, pero el extracto consultado no concreta una cifra de detenidos ni detalla el número total de lesionados. De este modo, ambas fuentes coinciden en la existencia de disturbios y heridos durante la actuación, aunque solo El Mundo aporta balance de arrestos y de agentes afectados.

La intervención se enmarca en las protestas por la vivienda que mantienen activistas en espacios públicos de Lisboa y Oporto. De acuerdo con ABC, la Policía de intervención actuó tras requerir a los concentrados que desmontaran las tiendas. El Mundo sitúa el foco en la respuesta violenta contra los agentes durante el operativo.

No obstante, con la información disponible en ambas publicaciones no se detallan en este extracto las identidades de los detenidos ni la evolución posterior de los heridos, más allá de los traslados hospitalarios de ocho policías mencionados por El Mundo.

El episodio vuelve a colocar en primer plano un problema social sensible, el acceso a la vivienda, pero también subraya una exigencia básica en cualquier democracia: la protesta no puede degenerar en altercados ni en agresiones contra las fuerzas de seguridad. Cuando las autoridades ordenan el desalojo de ocupaciones en la vía pública, el Estado de derecho está obligado a hacer cumplir la legalidad, con independencia de la causa invocada por los manifestantes.

Imagen: V.B.Speranza · CC BY-SA 4.0