Xi endurece el control interno y ratifica la purga de 33 cargos
El Partido Comunista de China ha confirmado la expulsión de 33 altos cargos en una nueva ofensiva disciplinaria. El pleno también ha promovido al vicepresidente de la Comisión Militar Central, Zhang Shengmin, al Politburó.

El Partido Comunista de China ha cerrado esta semana un pleno en el que ha ratificado la expulsión de 33 altos cargos, en una nueva muestra del refuerzo de la disciplina interna impulsado por Xi Jinping, según coinciden El País y El Mundo. La reunión de la élite política china se produce, además, mientras el régimen prepara un próximo congreso que, de acuerdo con las informaciones publicadas, previsiblemente servirá para dar al presidente otros cinco años de poder.
Ambos medios sitúan la decisión en el marco de una reorganización interna del partido único. El País destaca que el pleno ha elevado al vicepresidente de la Comisión Militar Central, Zhang Shengmin, al Politburó, uno de los principales centros de poder del sistema chino. El Mundo, por su parte, pone el foco en la depuración interna y la describe como una poda de los llamados árboles enfermos del partido.
Las dos informaciones coinciden en la cifra de 33 expulsados, presentados como altos cargos del aparato. No obstante, en el material facilitado no se detallan sus nombres ni las responsabilidades concretas de cada uno. Tampoco se recogen, en los extractos disponibles, declaraciones literales de Xi Jinping u otros dirigentes sobre las razones específicas de cada expulsión.
La reunión del pleno consolida así una doble línea de actuación: por un lado, las sanciones y expulsiones dentro de la estructura del Partido Comunista; por otro, los movimientos de promoción en la cúpula, con el ascenso de Zhang Shengmin al Politburó señalado por El País. Todo ello se produce en un momento político relevante para Pekín, con la vista puesta en el próximo congreso del partido y en la continuidad del actual liderazgo.
En los dos relatos periodísticos subyace la idea de un proceso de control interno más estricto dentro del partido gobernante. Las fuentes consultadas coinciden en que Xi aprovecha esta cita de la cúpula para reforzar el aparato disciplinario y ordenar la jerarquía del poder en torno a los órganos clave del régimen.
La nueva purga confirma que, en China, la estabilidad del sistema sigue dependiendo de un control férreo del partido sobre sus cuadros y de una concentración creciente del poder en la cúspide. Desde una óptica liberal-conservadora, este movimiento vuelve a evidenciar la distancia entre un régimen de partido único, opaco y sin contrapesos democráticos, y los modelos políticos asentados en el Estado de derecho, la rendición de cuentas y la separación de poderes.
Imagen: 𝗢𝗣𝗦-𝗢𝗜𝗖 𝗨𝗻𝗱𝗲𝗿𝘀𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝗮𝗿𝘆 𝗖𝗵𝗲𝗹𝗼𝘆 𝗩𝗲𝗹𝗶𝗰𝗮𝗿𝗶𝗮-𝗚𝗮𝗿𝗮𝗳𝗶𝗹 · Public domain


